En la primera parte de este tema hemos visto los factores esenciales por los que elaborar una buena monografía universitaria o de postgrado se ve como un trabajo muy difícil de cumplir; sin embargo, aun aceptando que como todo trabajo académico tiene su complejidad –no puede ser de otro modo–, gran parte de esos factores suelen vérselos como injustificadamente sobredimensionados.
En gran medida, eso de que elaborar una buena monografía, es para “iluminados”, es sólo un mito…
Y ello tiene su principal razón de ser, especialmente en casos de estudiantes con escaso contacto o experiencia desde sus años de Secundaria, o profesionales jóvenes poco familiarizados con –por ejemplo– la temática de la redacción académica. Y aunque es comprensible, dichos “temores” no debieran ser barreras infranqueables.
A su vez, también surge la cuestión de las expectativas y las comparaciones, aparte de otras más. Los profesores, por lo general, esperan un nivel de análisis y profundidad que, para un estudiante –especialmente de primer año universitario–, pueden parecer un reto casi hercúleo o directamente imposible. Aparte, la tentación de comparar el propio trabajo con el de otros compañeros puede ser abrumadora. “¿Mi investigación es tan buena como la de ellos?” Esa pregunta puede generar inseguridades o. finalmente bloquear la mejor voluntad de hacer la tarea con el mejor ánimo…
Has oído hablar, a propósito, de la “Soledad del Escritor”, que invade a quien está frente a un trabajo y casi sin ayuda para cumplirlo? Escribir puede ser un proceso solitario. La imagen del escritor en su cueva, rodeado de papeles, es más que un simple cliché; es una realidad, y bastante frecuente entre los universitarios iniciantes. Cuando se trata de monografías, muchos estudiantes se sienten aislados en su lucha por hacerlas.
Aunque cuenten recursos disponibles (libros de consulta, Internet, etc.), a menudo no saben cómo o cuándo pedir ayuda. La idea de "resolverlo solo" puede ser tanto un acto de valentía como de locura (así pueden llegar a percibirlo). Aparte, la falta de inspiración –entendida como la iniciativa para plantear y estructurar los argumentos propios para ponerlos por escrito– o el “bloqueo del escritor” –no saber cómo comenzar un capítulo o apartado– puede hacer que se sientan atrapados en un ciclo de frustración.
En esto, y sin que deba tomárselo como “culpabilización” sino como “una tarea académica por hacer”, las universidades y otras entidades académicas asumen falsamente que sus estudiantes llegan desde el bachillerato a sus aulas ya sabiendo redactar y completar trabajos académicos, al menos a nivel básico, lo cual suele ser la excepción y no la regla. Entonces, se les inculca el tema de la investigación ligada a su carrera, las cuestiones de estilo y formato de documentos, etc., pero no se les brinda apoyo –coaching– sobre el “proceso paso a paso” de planear, estructurar y avanzar en el proceso de una monografía, sea posterior a una investigación ya hecha o simultánea a ella. Tampoco, lamentablemente, se les facilita algún material para que ellos, por su propia cuenta, lo vayan aprendiendo, como por ejemplo una guía como esta:
En fin…
En los próximos posts completaremos este diagnóstico, pero, además, veremos cómo tú puedes superar estas barreras que te dificultan elaborar una buena monografía que, además en perspectiva, te sirva de base para tu futura Tesis Profesional. No te pierdas esta serie de reflexiones y consejos que iré compartiéndote.
Mientras, chau…
En gran medida, eso de que elaborar una buena monografía, es para “iluminados”, es sólo un mito…
Y ello tiene su principal razón de ser, especialmente en casos de estudiantes con escaso contacto o experiencia desde sus años de Secundaria, o profesionales jóvenes poco familiarizados con –por ejemplo– la temática de la redacción académica. Y aunque es comprensible, dichos “temores” no debieran ser barreras infranqueables.
A su vez, también surge la cuestión de las expectativas y las comparaciones, aparte de otras más. Los profesores, por lo general, esperan un nivel de análisis y profundidad que, para un estudiante –especialmente de primer año universitario–, pueden parecer un reto casi hercúleo o directamente imposible. Aparte, la tentación de comparar el propio trabajo con el de otros compañeros puede ser abrumadora. “¿Mi investigación es tan buena como la de ellos?” Esa pregunta puede generar inseguridades o. finalmente bloquear la mejor voluntad de hacer la tarea con el mejor ánimo…
Has oído hablar, a propósito, de la “Soledad del Escritor”, que invade a quien está frente a un trabajo y casi sin ayuda para cumplirlo? Escribir puede ser un proceso solitario. La imagen del escritor en su cueva, rodeado de papeles, es más que un simple cliché; es una realidad, y bastante frecuente entre los universitarios iniciantes. Cuando se trata de monografías, muchos estudiantes se sienten aislados en su lucha por hacerlas.
Aunque cuenten recursos disponibles (libros de consulta, Internet, etc.), a menudo no saben cómo o cuándo pedir ayuda. La idea de "resolverlo solo" puede ser tanto un acto de valentía como de locura (así pueden llegar a percibirlo). Aparte, la falta de inspiración –entendida como la iniciativa para plantear y estructurar los argumentos propios para ponerlos por escrito– o el “bloqueo del escritor” –no saber cómo comenzar un capítulo o apartado– puede hacer que se sientan atrapados en un ciclo de frustración.
En esto, y sin que deba tomárselo como “culpabilización” sino como “una tarea académica por hacer”, las universidades y otras entidades académicas asumen falsamente que sus estudiantes llegan desde el bachillerato a sus aulas ya sabiendo redactar y completar trabajos académicos, al menos a nivel básico, lo cual suele ser la excepción y no la regla. Entonces, se les inculca el tema de la investigación ligada a su carrera, las cuestiones de estilo y formato de documentos, etc., pero no se les brinda apoyo –coaching– sobre el “proceso paso a paso” de planear, estructurar y avanzar en el proceso de una monografía, sea posterior a una investigación ya hecha o simultánea a ella. Tampoco, lamentablemente, se les facilita algún material para que ellos, por su propia cuenta, lo vayan aprendiendo, como por ejemplo una guía como esta:
En fin…
En los próximos posts completaremos este diagnóstico, pero, además, veremos cómo tú puedes superar estas barreras que te dificultan elaborar una buena monografía que, además en perspectiva, te sirva de base para tu futura Tesis Profesional. No te pierdas esta serie de reflexiones y consejos que iré compartiéndote.
Mientras, chau…
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