El rol que usualmente desempeña un docente universitario como tutor de tesis está casi siempre inmerso entre las expectativas idealizadas y la realidad académica, al menos desde la percepción mayoritaria de los estudiantes "tesistas". Por otro lado, asimismo, la complejidad del acompañamiento en la investigación suele representar un auténtico reto entre los propios docentes...
La tutoría de tesis -que no tutela, como a veces se confunde- representa uno de los pilares fundamentales en la formación de investigadores y profesionales en el ámbito universitario. Sin embargo, existe una brecha significativa entre las funciones institucionales prescritas y la praxis cotidiana.
Para el docente, este rol no es simplemente una labor administrativa o de revisión de estilo, sino un proceso pedagógico complejo que exige equilibrio entre el rigor científico y el apoyo emocional. Asimismo, desde la propia percepción de los tesistas pueden darse temores o expectativas no siempre consistentes con lo que en realidad implica esta función, repito, no sólo supervisora o "censora" (como a veces se la prejuzga incluso por muchos docentes) sino más bien motivadora, catalizadora y formativa porque, como se verá, "un tutor auténtico sigue formando, educando".
Por todo ello, resulta importante desmitificar las responsabilidades del tutor, clarificando los límites y alcances de su intervención en la construcción del conocimiento.
Mitos comunes en la tutoría de tesis: qué aclarar al respecto...? A menudo, la relación tutor-tesista se ve enturbiada por expectativas poco realistas.
Uno de los mitos más persistentes es el "tutor como mero corrector de estilo omnisciente", donde se espera que el docente corrija errores gramaticales y de formato, desviando su real función de guía metodológica hacia una de editor.
Otro mito frecuente es el "tutor como salvador", que sugiere que el éxito de la tesis depende exclusivamente de la capacidad del docente para rescatar un proyecto mal planteado por el estudiante.
Finalmente, existe la creencia de que el tutor debe ser un mentor omnipresente, disponible las 24 horas, 24x7 como suele decirse, lo cual ignora la necesaria autonomía que el estudiante debe desarrollar en su etapa de tesista.
Frente a estas percepciones no siempre correctas, hay algunas verdades fundamentales:la principal devela es la del tutor como "facilitador del pensamiento crítico".
En contraposición a todo lo anterior, la realidad de un tutor eficaz se centra en el andamiaje pedagógico. Una verdad ineludible es que el tutor es, ante todo, un facilitador del pensamiento crítico. Su labor no es "terminar escribiendo la tesis de su tesista", sino cuestionar las premisas de este último para que este logre una argumentación sólida.
Otra verdad esencial es que la tutoría es un "proceso de transferencia de experticia"; el docente orienta sobre el rigor metodológico, la ética en la investigación y la delimitación del problema. El tutor actúa como un "espejo crítico" que permite al estudiante identificar sus propias debilidades conceptuales sin suplantar su voz autoral.
Bueno... en cuanto a estos dos roles fundamentales, es más fácil decirlo que hacerlo... ello implica desafíos en la gestión de expectativas... Para el docente universitario, gestionar las expectativas del tesista es un desafío de comunicación.
Un reto esencial es establecer desde el inicio un "contrato pedagógico" donde se clarifiquen los roles, es vital. El tutor debe comunicar que su función es de orientación y no de ejecución. La autonomía del estudiante es el objetivo final; si el tutor interviene demasiado, se corre el riesgo de que el tesista nunca desarrolle la competencia investigativa necesaria para su futura vida profesional. Por tanto, el docente debe aprender a dosificar su ayuda, retirando gradualmente el soporte a medida que el estudiante demuestra mayor dominio del objeto de estudio.
El tema es bastante más amplio, pero "por ahí va el meollo de la función y rol de la tutoría de tesis... si se la asume sobre esas premisas, entonces el docente universitario se estará encaminando hacia una tutoría ética y profesional.
La tutoría de tesis es un ejercicio de madurez académica tanto para el alumno como para el docente. Al desmitificar este rol, se pasa de una relación de dependencia a una de colaboración científica. El tutor exitoso no es aquel que resuelve todos los problemas técnicos del estudiante, sino el que logra que este último sea capaz de resolverlos por sí mismo.
Finalmente: la excelencia en la tutoría radica en la capacidad de mantener el rigor científico mientras se fomenta la independencia intelectual, asegurando que la tesis sea, efectivamente, el producto legítimo del tesista y un testimonio del acompañamiento reflexivo del docente...
Ojalá que estos apuntes sean de tu agrado, en tal caso compártelos con quienes también puedan aprovecharlos... Abrazos...

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