lunes, 20 de julio de 2026

Mi tutor de tesis y yo no nos entendemos

La interrelación entre el tutor de tesis y el tesista es un reto para ambas partes, para el tesista es un recurso de apoyo mientras que para el docente tutor es un reto más allá de su formalidad ya que implica el "arte de la mediación académica".

De ahí es que se plantea una cuestión pocas veces asumida dentro del coaching académico: la odisea de la tesis más allá de la investigación.

La elaboración de una tesis de licenciatura, o de maestría, suele visualizarse como un desafío puramente intelectual: una maratón de lectura, redacción y análisis de datos. Sin embargo, existe una dimensión subestimada que define el éxito o el fracaso de este proceso: la relación con el tutor.

Es común que los estudiantes en situación de elaborar su tesis o trabajo académico  final enfrenten momentos de fricción, desconexión comunicativa o visiones divergentes respecto al proyecto. "Mi tutor y yo no nos entendemos", "mi tutor no me acompaña ni retroalimenta", "mi tutor únicamente me cuestiona y tacha partes de mi trabajo" o "mi tutor más parece mi adversario" son, probablemente, las frases más escuchadas en los pasillos universitarios.

Lejos de ser un callejón sin salida, esta situación es una oportunidad formativa. Comprender que la dirección de tesis es un vínculo humano sujeto a las mismas dinámicas que cualquier relación profesional es el primer paso para transformar la frustración en un motor de avance.

Dentro de esta "anatomía del desencuentro", ¿por qué surgen fallos en la comunicación?

Las razones detrás de la falta de entendimiento son multifacéticas. A menudo, el problema radica en la asimetría de expectativas: el estudiante busca una guía paso a paso, mientras que el tutor espera autonomía investigativa. Otras veces, el choque se produce por estilos de trabajo incompatibles: el tesista prefiere reuniones frecuentes y retroalimentación inmediata, mientras que el profesional académico, muchas veces saturado de clases, grupos de trabajo, labor extra universitaria o su propia cotidianidad personal, gestiona tiempos más dilatados.

Es fundamental reconocer que el tutor no es un enemigo, sino un experto con una agenda saturada y una visión académica consolidada que, a veces, le impide empatizar con las inseguridades propias de un estudiante que apenas se inicia en la investigación formal. Identificar si el problema es de estilo, de fondo técnico o de gestión del tiempo permite despersonalizar el conflicto y abordarlo con mayor objetividad.

Frente a ello se pueden establecer algunas estrategias de supervivencia y reconexión. Como aporte, vayan los siguientes consejos prácticos...

Para navegar positivamente esta etapa, el tesista debe asumir una postura proactiva y estratégica.

En primer lugar, la comunicación debe ser estructurada y asertiva. No basta con decir "no entiendo sus correcciones"; es necesario presentar dudas específicas, llevar agendas claras y temas (preguntas, propuestas, temores, vacilaciones de argumentos, etc.) puntuales a las reuniones además de solicitar aclaraciones por escrito cuando los comentarios verbales sean ambiguos. La regla de oro es la gestión de la expectativa: desde el inicio, se deben acordar plazos, canales de comunicación y objetivos para cada entrega.

Si la relación se ha vuelto tensa, proponer una reunión de "recalibración" para alinear objetivos suele ser un ejercicio de madurez que desarma cualquier conflicto latente. Asimismo, aprender a traducir la crítica académica (que a veces parece dura) como una mejora del trabajo, y no como un ataque personal, es una habilidad esencial para cualquier profesional en formación.

Y... cuando la mediación no es suficiente? Entonces es oportuno buscar otros límites y soluciones institucionales...

A pesar de los esfuerzos por mejorar la comunicación, puede que existan situaciones en las que la brecha se vuelva insalvable o la relación se torne tóxica, obstaculizando el progreso académico. Es vital que el estudiante conozca el reglamento de su facultad o entidad académica.

Siempre existen, deben existir, instancias de mediación, coordinadores de tesis o comités académicos que pueden intervenir. Recurrir a estas instancias no es un acto de traición, sino un derecho cuando la salud mental o el progreso del proyecto están en riesgo. Sin embargo, este debiera ser el último recurso. Antes de llegar a él, el estudiante debe agotar todas las vías de diálogo, demostrando siempre una disposición empática y pre-profesional, lo cual deja constancia de su responsabilidad frente a cualquier revisión externa.

En síntesis...

La relación con el tutor de tesis es, en última instancia, un ensayo para el mundo profesional. Aprender a trabajar con una figura de autoridad que tiene expectativas distintas, gestionar la retroalimentación negativa y negociar visiones de proyecto son competencias transversales que serán valiosas en cualquier carrera.

El proceso de elaboración de una tesis de titulación académica enseña que el conocimiento no es solo acumulación de datos, sino también un ejercicio de diplomacia y tenacidad.

Al final del camino, independientemente de si el tutor fue un mentor cercano o una figura distante, el éxito final del proyecto investigativo y su producto -la tesis- recaen, sobre todo, en la capacidad del estudiante para tomar el control de su propia obra, transformando el desencuentro inicial en la solidez de un trabajo académico culminado.

Ojalá que estos apuntes sean de tu agrado, en tal caso compártelos con quienes también puedan aprovecharlos... Abrazos...

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