Escribe tu monografía con cariño y pasión: Deja que tu voz brille a través de tus palabras y párrafos escritos con lógica y con convicción... Si te entusiasma el tema, tu lector, o tribunal evaluador, también lo sentirá. Los buenos argumentos se contagian solos... ¡Haz que se enamoren de tus ideas...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: prioriza la claridad ante todo
Ten claridad y concisión al desarrollar tu monografía: No se trata de una demostración de tecnicismos innecesarios, ni de vocablos rebuscados... Evita el lenguaje complicado. Expresa tus ideas de manera sencilla y directa, tus lectores (y tu tribunal de defensa) te lo agradecerán. Cuanta más sencillez más belleza...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: hacer monografías es conectar ideas
Conecta ideas, que hacer una monografía se trata de eso: Que tus párrafos fluyan de uno a otro... Usa conectores para dar coherencia a tu texto... ¡Haz que tu monografía sea un viaje agradable, de leer y exponer...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: debes avanzar pero también descansar
No temas hacer pausas al elaborar tu monografía: Así como cuando caminas, descansar de tanto en tanto puede fortalecer tu mente... No te sientas culpable por tomar descansos. Un poco de aire fresco o un café pueden reenergizarte... ¡Tu mente también necesita descansos...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: no te obsesiones con el perfeccionismo
Evita el perfeccionismo en tus primeras monografías: Recuerda que no todo tiene que ser perfecto, mucho menos al primer intento... Lo importante es expresar tus ideas de manera clara y coherente; tus siguientes monografías serán más y más excelentes ¡La autenticidad vale más...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: ten y mantén tu "positivismo monográfico"
Mantén una actitud positiva: Enfrentarás desafíos, pero una mentalidad optimista te ayudará a superarlos... ¡Recuerda que cada obstáculo al realizar tu monografía, o tesis, es una oportunidad de aprendizaje, y luego eso te sirve para siempre...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: compararse con los demás no siempre es bueno
No te compares con tus compañeros: Cada estudiante tiene su propio ritmo al estudiar y realizar sus trabajos, por eso sus monografías siempre lucirán diferentes entre sí, y con las tuyas mucho más... Concéntrate en tu progreso y no te obsesiones con ser igual o mejor que los demás. ¡Tu viaje académico es único...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: organízate por horarios y rutinas
Establece un horario especial para hacer tus trabajos académicos, monografías especialmente: Dedica tiempo específico para trabajar en tu próxima monografía pendiente... La buena organización y constancia te ayudará a mantener el ritmo adecuado y evitar el estrés de último minuto... ¡Estructura tu rutina! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: ten tu propio refugio monográfico inspirador
Créate un espacio inspirador: Haz que tu lugar de trabajo sea cómodo y libre de distracciones. Así avanzarás mejor tu monografía, o tesis... Un ambiente agradable estimula la concentración, el razonamiento y la creatividad... ¡Ten tu propio refugio de escritura...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: pide y acepta opiniones constructivas
Pide opiniones: Comparte el borrador de tu monografía, tesis, o lo que hayas avanzado con amigos y mejor si es con tus profesores... A veces, una segunda opinión puede ofrecerte nuevas perspectivas para mejorar tu trabajo. ¡No tengas miedo de recibir críticas constructivas...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: escribe edita y revisa con calma
Revisa y edita con calma los avances de tu monografía o tesis: Después de escribir, tómate un descanso y vuelve a leer de forma serena... La revisión es clave para pulir tu trabajo con la mente despejada, para darle más coherencia y hacer que brille... ¡Como un diamante...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: siempre cita tus fuentes y sus autores
Cita tus fuentes y a sus autores: No olvides dar crédito a los autores que has consultado, eso te evita el plagio y además es un gesto de honestidad intelectual... Esto es un deber ético, también fortalece tu trabajo monográfico porque así demuestras que tus ideas y razonamientos se apoyan en fuentes de mucha credibilidad.. ¡Sé un buen amigo de los autores! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico: apóyate siempre en datos y realidades
Usa datos y ejemplos concretos: Incluye ejemplos y casos reales en tu monografía. Apoya tus argumentos con datos reales y no sólo con deducciones sin apoyo verificable... Tus razonamientos apoyados por evidencias, cifras y testimonios, hacen que tu trabajo sea más interesante y fácil de entender. ¡Dale vida a tus ideas...! ----- Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic ---AQUÍ---
Tip monográfico de hoy: escribe sin miedo tu primer borrador
Escribe un borrador de tu monografía, sin miedo: No te preocupes por la perfección. En el primer intento lo que importan son los argumentos... Escribe inicialmente lo que te venga a la mente y luego revisa, mejora, revisa... hasta que todo quede lo mejor que pueda quedar... ¡Siempre puedes editar y dar mejor estilo después...!
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Tip monográfico de hoy: el esquema es el esqueleto de tu monografía
Haz un esquema: Toda monografía, tesis, todo trabajo académico tiene estructura, esquema... Es como el esqueleto en que se organiza tu redacción, tu informe... Antes de escribir, también, crea un mapa de ideas. Te ayudará a organizar tus pensamientos y a no perderte en el camino. Es como tener un GPS para tu escritura, tu GPS monográfico...
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Tip monográfico de hoy: conviértete en un detective monográfico
Investiga como un detective: sé un "detective monografico"...! Busca información en libros, artículos y en línea con los que redactarás tu monografí, o tesis. Encontrarás datos de oro para apoyar tus argumentos... Cuanta más información tengas más aprenderás y también mejor podrás escribir... más sólida será tu monografía. ¡Conviértete en el Sherlock Holmes de tu tema, y de los trabajos académicos...!
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Por qué hacer monografías luce (falsamente) difícil – Parte 5
A simple vista realmente parece bastante difícil pero gran parte de esta visión está determinada por juicios anticipados que van desmontándose paulatinamente según vayan afrontándose y adoptando ciertas pautas para primero aclarar las bases de lo que significa una buena monografía y luego organizarse personalmente para conocer y dominar los pasos adecuados de su realización.
En anteriores posts hemos visto que, si bien hacer monografías tiene su labor, tampoco es “misión imposible”, ya que, como casi todo, se puede aprender. Pues bien, como todo aprendizaje duradero, lleva su tiempo, esfuerzo y paciencia, eso sí… Primero está el comprender y vencer los temores a “hacerlo mal”, luego “mejorar poco a poco”, y posteriormente “afinar” depurando lo aprendido y avanzado.
Algunas pautas para vencer esos miedos y prejuicios ya te las describí. Ahora completo ese panorama con otras que te digo a continuación sobre cómo aprender a elaborar una buena monografía… Veamos:
Debes crearte o acondicionarte un adecuado espacio de trabajo, lo mejor que puedas.
Tu entorno (espacio en el hogar, ruidos, horarios propios, etc.) puede influir en tu productividad. Crea un espacio en que sientas comodidad dentro de lo posible ya que ello influirá en tu motivación y tiempo de labor. Ante todo mejora tu organización (espacio, orden de tus útiles y materiales, horas destinadas a estudiar, leer y escribir, etc.); estas condiciones definitivamente te ayudarán a despejar tu mente, fortaleciendo tu “predisposición investigativa” e “inspiración redactora”. Rodéate de condiciones, enseres y objetos que te influyan a mantener tu ritmo de trabajo intelectual (no sé: fotos, esquemas, silencio o música tranquila a bajo volumen, etc.).
Acepta la Imperfección, casi nada sale perfecto al primer intento.
Recuerdas cómo fue tu primera actuación de teatro en la escuela? Cómo jugaste tu primer encuentro deportivo en la infancia? O tu primer trabajo pictórico en el cole…? Pues, eso mismo ha sucedido, sucede o ha de suceder con tus primeras monografías… pero, con el tiempo y los intentos, irán mejorando gradualmente, es “inevitable” que mejoren. Así que no debes cohibirte ni acobardarte por ello. Recuerda que tu primera monografía, o la primera versión de ella, no tiene que ser perfecta. La escritura en general, y la escritura académica en particular, es un proceso, y está bien cometer errores en el camino.
Es más, al elaborar tus “borradores” escribe sin editar: prioriza que tus ideas y argumentos fluyan para luego pasar a un paso posterior de mejoramiento. Permítete escribir sin juzgarte. Puedes volver y editar más tarde. Asimismo –y aunque parezca burla– celebra los errores…! Cada error es una oportunidad de aprendizaje. ¡Hazlos parte de tu, digamos, “viaje monográfico”!
Búscate y utiliza recursos y ayudas, impresas o en línea.
Hoy en día, hay una gran cantidad de recursos que pueden facilitarte la vida. Uno de ellos, y muy importante, es este libro para aprender a elaborar buenas monografías, pero no es el único, en internet hay gran diversidad de tutoriales en video o guías paso a paso sobre cómo escribir monografías. Hay mucha información útil disponible, pueden ser publicaciones o también series de tips específicos. También búscate modelos, ejemplos y las llamadas “plantillas” que te ayudarán a estructurar tu trabajo. Esto puede ahorrarte tiempo y esfuerzo.
Mantén una actitud positiva, siempre…
Muchas veces, casi siempre, una mentalidad positiva es la fuerza que lo afronta casi todo, y en hacer monografías no hay excepción. La actitud puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Hazte afirmaciones positivas (“si otros pueden, por qué yo no?”, “esta vez lo voy haciendo mejor que la anterior”, etc.): Recuérdate a ti mismo/a que eres capaz y que este es solo un paso más en tu educación. También visualiza tu éxito: compara tu actual monografía con las anteriores y préciate de cuánto estás mejorando. Imagina cómo te sentirás al entregar tu próxima monografía: más estructurada, mejor argumentada, “más elegante”... Esa sensación de logro es increíble.
Elaborar una buena monografía, si, se puede… Verdad?
Así que, ahí lo tienes. Con estos consejos prácticos, tú pueden enfrentar el desafío de escribir monografías con más y más confianza y menos miedo. Recuerda: cada paso que das es parte de tu crecimiento académico. ¿Listo, o lista, para poner en práctica estos tips y otros que te iré compartiendo?
Qué bueno, te los compartiré, siempre encantado. Mientras, chau…
En anteriores posts hemos visto que, si bien hacer monografías tiene su labor, tampoco es “misión imposible”, ya que, como casi todo, se puede aprender. Pues bien, como todo aprendizaje duradero, lleva su tiempo, esfuerzo y paciencia, eso sí… Primero está el comprender y vencer los temores a “hacerlo mal”, luego “mejorar poco a poco”, y posteriormente “afinar” depurando lo aprendido y avanzado.
Algunas pautas para vencer esos miedos y prejuicios ya te las describí. Ahora completo ese panorama con otras que te digo a continuación sobre cómo aprender a elaborar una buena monografía… Veamos:
Debes crearte o acondicionarte un adecuado espacio de trabajo, lo mejor que puedas.
Tu entorno (espacio en el hogar, ruidos, horarios propios, etc.) puede influir en tu productividad. Crea un espacio en que sientas comodidad dentro de lo posible ya que ello influirá en tu motivación y tiempo de labor. Ante todo mejora tu organización (espacio, orden de tus útiles y materiales, horas destinadas a estudiar, leer y escribir, etc.); estas condiciones definitivamente te ayudarán a despejar tu mente, fortaleciendo tu “predisposición investigativa” e “inspiración redactora”. Rodéate de condiciones, enseres y objetos que te influyan a mantener tu ritmo de trabajo intelectual (no sé: fotos, esquemas, silencio o música tranquila a bajo volumen, etc.).
Acepta la Imperfección, casi nada sale perfecto al primer intento.
Recuerdas cómo fue tu primera actuación de teatro en la escuela? Cómo jugaste tu primer encuentro deportivo en la infancia? O tu primer trabajo pictórico en el cole…? Pues, eso mismo ha sucedido, sucede o ha de suceder con tus primeras monografías… pero, con el tiempo y los intentos, irán mejorando gradualmente, es “inevitable” que mejoren. Así que no debes cohibirte ni acobardarte por ello. Recuerda que tu primera monografía, o la primera versión de ella, no tiene que ser perfecta. La escritura en general, y la escritura académica en particular, es un proceso, y está bien cometer errores en el camino.
Es más, al elaborar tus “borradores” escribe sin editar: prioriza que tus ideas y argumentos fluyan para luego pasar a un paso posterior de mejoramiento. Permítete escribir sin juzgarte. Puedes volver y editar más tarde. Asimismo –y aunque parezca burla– celebra los errores…! Cada error es una oportunidad de aprendizaje. ¡Hazlos parte de tu, digamos, “viaje monográfico”!
Búscate y utiliza recursos y ayudas, impresas o en línea.
Hoy en día, hay una gran cantidad de recursos que pueden facilitarte la vida. Uno de ellos, y muy importante, es este libro para aprender a elaborar buenas monografías, pero no es el único, en internet hay gran diversidad de tutoriales en video o guías paso a paso sobre cómo escribir monografías. Hay mucha información útil disponible, pueden ser publicaciones o también series de tips específicos. También búscate modelos, ejemplos y las llamadas “plantillas” que te ayudarán a estructurar tu trabajo. Esto puede ahorrarte tiempo y esfuerzo.
Mantén una actitud positiva, siempre…
Muchas veces, casi siempre, una mentalidad positiva es la fuerza que lo afronta casi todo, y en hacer monografías no hay excepción. La actitud puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Hazte afirmaciones positivas (“si otros pueden, por qué yo no?”, “esta vez lo voy haciendo mejor que la anterior”, etc.): Recuérdate a ti mismo/a que eres capaz y que este es solo un paso más en tu educación. También visualiza tu éxito: compara tu actual monografía con las anteriores y préciate de cuánto estás mejorando. Imagina cómo te sentirás al entregar tu próxima monografía: más estructurada, mejor argumentada, “más elegante”... Esa sensación de logro es increíble.
Elaborar una buena monografía, si, se puede… Verdad?
Así que, ahí lo tienes. Con estos consejos prácticos, tú pueden enfrentar el desafío de escribir monografías con más y más confianza y menos miedo. Recuerda: cada paso que das es parte de tu crecimiento académico. ¿Listo, o lista, para poner en práctica estos tips y otros que te iré compartiendo?
Qué bueno, te los compartiré, siempre encantado. Mientras, chau…
Tip monográfico de hoy: elige un tema que te apasiona
Elige un tema que te apasione: Si te gusta lo que escribes, será más fácil mantener el interés al elaborar tu monografía, o tesis... Aunque no siempre puedas elegir tu tema, hazlo de modo que te guste, así, cada palabra, cada página fluirá como un río de ideas frescas...!
Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic 👉 ---AQUÍ---
Tip de monografía y tesis para hoy: divide y vencerás
Tómate un tiempo para fragmentar tu monografía en partes más pequeñas y manejables, capítulos o subtítulos por ejemplo. Así, cada sección será más manejable y menos abrumadora. Escribir una buena monografía no es misión imposible... A escribir se ha dicho...!
Puedes encontrar muchos otros tips más haciendo clic AQUÍ
Tips diarios sobre cómo elaborar monografías y tesis
Estimados lectores y amistades: con la mayor cordialidad y buen ánimo, me permitiré a partir de hoy publicar diariamente breves consejos sobre cómo elaborar de la mejor manera posible una buena monografía o tesis. Serán tips sencillos, prácticos y aplicables a situaciones o dificultades habituales. Sinceramente espero que dichos breves consejos les sean de utilidad.
Mientras, chau…
Mientras, chau…
Por qué hacer monografías luce (falsamente) difícil – Parte 4
Luego de echar un vistazo a los principales motivos por lo que elaborar una monografía universitaria y de postgrado aparenta ser una labor poco menos que imposible, llegamos a la conclusión de que en realidad no se trata de una tarea martirizante sino que requiere un proceso de aprendizaje paulatino a partir de sus bases principales para luego ir avanzando hacia sus detalles más y más especializados.
En anteriores segmentos de este artículo hemos visto cómo aparecen preconceptos exagerados, incluso algunos injustificados, por los que elaborar una buena monografía es, desde la mirada de quienes no están habituados a esta labor, poco menos que imposible. Que desde un inicio en la Universidad hay que hacerlo bien, que los docentes exigen perfección “a la primera”, que hay “trucos y secretos” no siempre accesibles a todos, etc., son en realidad mitos alimentados por el temor al qué dirán, a la propia “angustia auto–perfeccionista”, etc.
A pesar de todos esos temores ya citados, es importante recordar que elaborar una buena monografía es, en esencia, un viaje de aprendizaje. Es una oportunidad para explorar un tema, desarrollar habilidades investigativas y mejorar la escritura. Y como todo buen proceso, lleva su tiempo… Así que, aunque el camino pueda ser aterrador, es también gratificante. Con el tiempo, los estudiantes –o sea tú, si lo eres– aprenderán a enfrentar estos desafíos con confianza, y lo que una vez fue una fuente de miedo se convertirá en una herramienta poderosa en su arsenal académico.
La siguiente no es una lista –mucho menos completa– de consejos prácticos, o tips, para afrontar un primer desafío de hacer una monografía bien estructurada y desarrollada; sin embargo, son ideas esenciales que deberás aplicar desde un principio. ¿Listo, o lista, para empezar tu propia monografía?...
Divide y conquista.
El primer consejo es simple: divide el trabajo en partes más pequeñas. En lugar de pensar en "tengo que escribir una monografía", piensa en "hoy voy a investigar mi tema" o "voy a escribir la introducción", etc. Plantéate un “Checklist”, es decir, haz una lista de tareas que involucra tu trabajo (definir tema y título, plantear ideas o “puntos fuertes” para tu Introducción, etc.). Cada pequeño logro te dará un empujón de motivación. Asimismo, imponte “objetivos diarios”, establece metas diarias, como “escribir 200 palabras” o “leer un par de artículos” acerca del tema de tu monografía. ¡Cada palabra, cada párrafo avanzado, cuenta!
Elige un tema que apasione.
Cuando se trata de elegir un tema, opta por algo que realmente te interese. Si sientes emoción por el tema, te será más fácil escribir sobre él. Elegir así te genera una “conexión personal” con tu futura monografía… Piensa en cómo el tema se relaciona con tus propias experiencias o intereses. Eso hará que la escritura fluya más naturalmente. Por otro lado, explora antes de decidir, evitando decidir a la ligera. Investiga un poco sobre varios temas antes de decidirte. Muchas veces, encontrar ese "clic" es lo que necesitas.
Busca ayuda y apoyo.
No caigas en, lo que dije en una parte anterior, la “soledad del escritor”… siempre hay recursos y personas dispuestas a ayudarte. No dudes en buscar apoyo. Un recurso que podría servirte muchísimo es este libro especial sobre cómo elaborar monografías. Otra ayuda de valor son tus propios docentes y compañeros. No tengas miedo de preguntar. Los profesores suelen estar encantados de orientar a sus estudiantes. Y tus compañeros pueden ser una gran fuente de apoyo. Por otro lado, formar un grupo de estudio, o integrarte a los que ya existen en tu Universidad y Facultad, puede hacer que el proceso sea más divertido y menos solitario.
Hay otras pautas y consejos más, pero dejémoslas para la próxima parte de esta breve serie de posts.
Mientras. Chau…
En anteriores segmentos de este artículo hemos visto cómo aparecen preconceptos exagerados, incluso algunos injustificados, por los que elaborar una buena monografía es, desde la mirada de quienes no están habituados a esta labor, poco menos que imposible. Que desde un inicio en la Universidad hay que hacerlo bien, que los docentes exigen perfección “a la primera”, que hay “trucos y secretos” no siempre accesibles a todos, etc., son en realidad mitos alimentados por el temor al qué dirán, a la propia “angustia auto–perfeccionista”, etc.
A pesar de todos esos temores ya citados, es importante recordar que elaborar una buena monografía es, en esencia, un viaje de aprendizaje. Es una oportunidad para explorar un tema, desarrollar habilidades investigativas y mejorar la escritura. Y como todo buen proceso, lleva su tiempo… Así que, aunque el camino pueda ser aterrador, es también gratificante. Con el tiempo, los estudiantes –o sea tú, si lo eres– aprenderán a enfrentar estos desafíos con confianza, y lo que una vez fue una fuente de miedo se convertirá en una herramienta poderosa en su arsenal académico.
La siguiente no es una lista –mucho menos completa– de consejos prácticos, o tips, para afrontar un primer desafío de hacer una monografía bien estructurada y desarrollada; sin embargo, son ideas esenciales que deberás aplicar desde un principio. ¿Listo, o lista, para empezar tu propia monografía?...
Divide y conquista.
El primer consejo es simple: divide el trabajo en partes más pequeñas. En lugar de pensar en "tengo que escribir una monografía", piensa en "hoy voy a investigar mi tema" o "voy a escribir la introducción", etc. Plantéate un “Checklist”, es decir, haz una lista de tareas que involucra tu trabajo (definir tema y título, plantear ideas o “puntos fuertes” para tu Introducción, etc.). Cada pequeño logro te dará un empujón de motivación. Asimismo, imponte “objetivos diarios”, establece metas diarias, como “escribir 200 palabras” o “leer un par de artículos” acerca del tema de tu monografía. ¡Cada palabra, cada párrafo avanzado, cuenta!
Elige un tema que apasione.
Cuando se trata de elegir un tema, opta por algo que realmente te interese. Si sientes emoción por el tema, te será más fácil escribir sobre él. Elegir así te genera una “conexión personal” con tu futura monografía… Piensa en cómo el tema se relaciona con tus propias experiencias o intereses. Eso hará que la escritura fluya más naturalmente. Por otro lado, explora antes de decidir, evitando decidir a la ligera. Investiga un poco sobre varios temas antes de decidirte. Muchas veces, encontrar ese "clic" es lo que necesitas.
Busca ayuda y apoyo.
No caigas en, lo que dije en una parte anterior, la “soledad del escritor”… siempre hay recursos y personas dispuestas a ayudarte. No dudes en buscar apoyo. Un recurso que podría servirte muchísimo es este libro especial sobre cómo elaborar monografías. Otra ayuda de valor son tus propios docentes y compañeros. No tengas miedo de preguntar. Los profesores suelen estar encantados de orientar a sus estudiantes. Y tus compañeros pueden ser una gran fuente de apoyo. Por otro lado, formar un grupo de estudio, o integrarte a los que ya existen en tu Universidad y Facultad, puede hacer que el proceso sea más divertido y menos solitario.
Hay otras pautas y consejos más, pero dejémoslas para la próxima parte de esta breve serie de posts.
Mientras. Chau…
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