Por qué hacer monografías luce (falsamente) difícil – Parte 5

 A simple vista realmente parece bastante difícil pero gran parte de esta visión está determinada por juicios anticipados que van desmontándose paulatinamente según vayan afrontándose y adoptando ciertas pautas para primero aclarar las bases de lo que significa una buena monografía y luego organizarse personalmente para conocer y dominar los pasos adecuados de su realización.

En anteriores posts hemos visto que, si bien hacer monografías tiene su labor, tampoco es “misión imposible”, ya que, como casi todo, se puede aprender. Pues bien, como todo aprendizaje duradero, lleva su tiempo, esfuerzo y paciencia, eso sí… Primero está el comprender y vencer los temores a “hacerlo mal”, luego “mejorar poco a poco”, y posteriormente “afinar” depurando lo aprendido y avanzado.

Algunas pautas para vencer esos miedos y prejuicios ya te las describí. Ahora completo ese panorama con otras que te digo a continuación sobre cómo aprender a elaborar una buena monografía… Veamos:

Debes crearte o acondicionarte un adecuado espacio de trabajo, lo mejor que puedas.
Tu entorno (espacio en el hogar, ruidos, horarios propios, etc.) puede influir en tu productividad. Crea un espacio en que sientas comodidad dentro de lo posible ya que ello influirá en tu motivación y tiempo de labor. Ante todo mejora tu organización (espacio, orden de tus útiles y materiales, horas destinadas a estudiar, leer y escribir, etc.); estas condiciones definitivamente te ayudarán a despejar tu mente, fortaleciendo tu “predisposición investigativa” e “inspiración redactora”. Rodéate de condiciones, enseres y objetos que te influyan a mantener tu ritmo de trabajo intelectual (no sé: fotos, esquemas, silencio o música tranquila a bajo volumen, etc.).

Acepta la Imperfección, casi nada sale perfecto al primer intento.
Recuerdas cómo fue tu primera actuación de teatro en la escuela? Cómo jugaste tu primer encuentro deportivo en la infancia? O tu primer trabajo pictórico en el cole…? Pues, eso mismo ha sucedido, sucede o ha de suceder con tus primeras monografías… pero, con el tiempo y los intentos, irán mejorando gradualmente, es “inevitable” que mejoren. Así que no debes cohibirte ni acobardarte por ello. Recuerda que tu primera monografía, o la primera versión de ella, no tiene que ser perfecta. La escritura en general, y la escritura académica en particular, es un proceso, y está bien cometer errores en el camino.
Es más, al elaborar tus “borradores” escribe sin editar: prioriza que tus ideas y argumentos fluyan para luego pasar a un paso posterior de mejoramiento. Permítete escribir sin juzgarte. Puedes volver y editar más tarde. Asimismo –y aunque parezca burla– celebra los errores…! Cada error es una oportunidad de aprendizaje. ¡Hazlos parte de tu, digamos, “viaje monográfico”!

Búscate y utiliza recursos y ayudas, impresas o en línea.
Hoy en día, hay una gran cantidad de recursos que pueden facilitarte la vida. Uno de ellos, y muy importante, es este libro para aprender a elaborar buenas monografías, pero no es el único, en internet hay gran diversidad de tutoriales en video o guías paso a paso sobre cómo escribir monografías. Hay mucha información útil disponible, pueden ser publicaciones o también series de tips específicos. También búscate modelos, ejemplos y las llamadas “plantillas” que te ayudarán a estructurar tu trabajo. Esto puede ahorrarte tiempo y esfuerzo.

Mantén una actitud positiva, siempre…
Muchas veces, casi siempre, una mentalidad positiva es la fuerza que lo afronta casi todo, y en hacer monografías no hay excepción. La actitud puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Hazte afirmaciones positivas (“si otros pueden, por qué yo no?”, “esta vez lo voy haciendo mejor que la anterior”, etc.): Recuérdate a ti mismo/a que eres capaz y que este es solo un paso más en tu educación. También visualiza tu éxito: compara tu actual monografía con las anteriores y préciate de cuánto estás mejorando. Imagina cómo te sentirás al entregar tu próxima monografía: más estructurada, mejor argumentada, “más elegante”... Esa sensación de logro es increíble.

Elaborar una buena monografía, si, se  puede… Verdad?
Así que, ahí lo tienes. Con estos consejos prácticos, tú pueden enfrentar el desafío de escribir monografías con más y más confianza y menos miedo. Recuerda: cada paso que das es parte de tu crecimiento académico. ¿Listo, o lista, para poner en práctica estos tips y otros que te iré compartiendo?

Qué bueno, te los compartiré, siempre encantado. Mientras, chau…